¿Un papel que funciona como batería?
Suena increíble, pero no es ciencia ficción. Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford descubrieron la forma de transformar un papel común y corriente en una unidad de almacenamiento de energía.
¿El secreto? Una tinta especial que está compuesta por nanotubos de carbón nanofilamentos de plata. Así, una vez cubierto de tinta y sometido al calor, el papel ordinario se convierte en una batería o “supercapacitor”. Al parecer, este papel “batería” retiene la energía sin importar que esté doblado o enrollado.
Las posibles aplicaciones de este increíble invento serán las de almacenar energía eólica o solar, o tal vez ayudar a impulsar una nueva generación de vehículos eléctricos e híbridos.
Si aún no lo crees, te invitamos a visualizar el video producido por la Universidad de Standford. Impresionante ¿no?